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Podría empezar por aquí: El Dios le indico a los nativos donde fundar Tenochtitlan mediante el dominio de la naturaleza: encontrarían un águila depredando un reptil. La Corte Mexicana de Justicia se sirve de tal leyenda prehispánica para perpetuar el dominio del Estado sobre su Delincuencia: "El águila depredando.", tal como la cadena alimenticia lo manda: Las serpientes no comen águilas. Desconozco si los Mexicas tenían al águila como insignia, Hernán Cortés acabo con la organización política de la ciudad fundada y, bajo Imperio extranjero se recreo el origen del México actual: Llegaron los Españoles, llego la Virgen de Guadaloupe, llegaron las Sucesiones Presidenciales, llego el Cacicazgo, llegó la Revolución, llego la Explotación de la Figura del Petróleo, llego la Televisión, llego la Mercadotecnia, y La Bandera siguió con un águila depredando. Gracias a ello, y no a otras influencias latinoamericanas, yo tengo: Nacionalidad, Identidad, Lengua, Moneda, y Educación Oficial en mi país de origen, aunque este rodeado de reptiles y el Estado este tomado por intereses particulares de múltiples nacionalidades, ya sin indígenas habilitados para refundar su Estado, ya sin cuatro siglos de historia, ya con Delincuentes de Estado en el Gobierno, ya con periodismo oficial, como es usual en otras trescientas jurisdicciones terrestres. Si dividimos al mundo en seis niveles, México está en cuarto lugar en cuanto al control de su Estado, es decir: aquí los reptiles acumulan una cifra de seis dígitos en (tkb.org) el conteo moderno de incidentes producidos por deficiencias de la seguridad interior. Los políticos mexicanos negocian su puesto con la adinerada delincuencia, el resto es teatro, y como Mexicano me corresponde exponerlo al final de este veinticuatro de febrero. Algún día, llevarán al país a su Estado Real, mientras, a aguantar el absurdo y la ilógica.
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Podría empezar por aquí: El Dios le indico a los nativos donde fundar Tenochtitlan mediante el dominio de la naturaleza: encontrarían un águila depredando un reptil. La Corte Mexicana de Justicia se sirve de tal leyenda prehispánica para perpetuar el dominio del Estado sobre su Delincuencia: "El águila depredando.", tal como la cadena alimenticia lo manda: Las serpientes no comen águilas. Desconozco si los Mexicas tenían al águila como insignia, Hernán Cortés acabo con la organización política de la ciudad fundada y, bajo Imperio extranjero se recreo el origen del México actual: Llegaron los Españoles, llego la Virgen de Guadaloupe, llegaron las Sucesiones Presidenciales, llego el Cacicazgo, llegó la Revolución, llego la Explotación de la Figura del Petróleo, llego la Televisión, llego la Mercadotecnia, y La Bandera siguió con un águila depredando. Gracias a ello, y no a otras influencias latinoamericanas, yo tengo: Nacionalidad, Identidad, Lengua, Moneda, y Educación Oficial en mi país de origen, aunque este rodeado de reptiles y el Estado este tomado por intereses particulares de múltiples nacionalidades, ya sin indígenas habilitados para refundar su Estado, ya sin cuatro siglos de historia, ya con Delincuentes de Estado en el Gobierno, ya con periodismo oficial, como es usual en otras trescientas jurisdicciones terrestres. Si dividimos al mundo en seis niveles, México está en cuarto lugar en cuanto al control de su Estado, es decir: aquí los reptiles acumulan una cifra de seis dígitos en (tkb.org) el conteo moderno de incidentes producidos por deficiencias de la seguridad interior. Los políticos mexicanos negocian su puesto con la adinerada delincuencia, el resto es teatro, y como Mexicano me corresponde exponerlo al final de este veinticuatro de febrero. Algún día, llevarán al país a su Estado Real, mientras, a aguantar el absurdo y la ilógica.
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